Un recibimiento que escucha y conversa
El Ayuntamiento de Vinaròs confió en DeuSens para diseñar y desarrollar esta puerta de entrada sensorial al Baix Maestrat, y esa apuesta se nota desde el primer segundo. Quien recibe al visitante no es un panel ni una pantalla muda, sino Merceditas: un rostro que toda Vinaròs reconoce, una de las figuras de la Familia Ulises que acompaña las fiestas de la ciudad desde hace más de cinco décadas. Convertida ahora en asistente virtual con inteligencia artificial, Merceditas escucha, entiende y conversa en varios idiomas sobre la historia, el patrimonio y los rincones del Baix Maestrat, con la cercanía de quien lleva toda la vida contándolo.
La conversación fluye de forma natural: basta con pulsar el icono del micrófono y hablarle como a una persona, sin menús ni comandos que aprender, y ella responde con voz propia en el idioma elegido. Nada de lo que se dice queda almacenado; la charla se olvida en cuanto termina, tal y como exige el respeto a la privacidad de cada visitante. Esa primera conversación con inteligencia artificial marca el tono de toda la exposición inmersiva: cercana, curiosa y hecha a medida de cada visitante, antes incluso de dar el primer paso por la sala del Centre d'Inspiració Turística.
Un territorio que se explora con un solo gesto
El Baix Maestrat entero se despliega en una gran pantalla interactiva. El visitante recorre con el dedo un mapa 3D de la comarca y descubre, pueblo a pueblo, el patrimonio, las playas y las tradiciones que la hacen única.
Basta tocar cualquier punto del mapa para que aparezcan fotografías, vídeos y relatos de ese lugar, y deslizar el dedo para acercarse o alejarse y cambiar de perspectiva, igual que se haría con un mapa en el móvil pero a tamaño real. Cada visitante compone así su propio itinerario turístico antes de salir de la sala. Es el momento del recorrido donde manda la curiosidad: se navega el mapa interactivo del Baix Maestrat sin prisa, se compara, se decide a qué pueblo ir después.
Sabores de Vinaròs que se comparten y se llevan puestos
La mesa gastronómica interactiva convierte la cocina tradicional de Vinaròs en un juego para todos los públicos. Las recetas de siempre —con el marisco y el pescado de la lonja como protagonistas— se cuentan con imagen sobre la propia superficie de la mesa, que responde al tacto como una gran pantalla horizontal.
Quien quiera llevarse una receta a casa solo tiene que enfocar con la cámara del móvil el código QR que aparece junto a cada plato: en segundos, la receta completa queda guardada en el teléfono, sin necesidad de apuntar nada a mano. La misma mesa propone también un cuestionario con preguntas sobre la gastronomía y las tradiciones de la ciudad, que va dando pistas y aciertos a medida que se juega, convirtiendo la sobremesa en una pequeña competición entre quienes comparten mesa. Es un alto en el camino pensado para compartir mesa —literal— entre familias, grupos escolares y visitantes que no se conocían diez minutos antes.
Una experiencia inmersiva que se vive con el cuerpo entero
El recorrido culmina en dos experiencias de realidad virtual y proyección envolvente. En la sala de realidad virtual, el visitante se coloca unas gafas y se sienta en un punto marcado del espacio: al momento, el pasado marinero de Vinaròs cobra vida a su alrededor y puede girar la cabeza y mirar en cualquier dirección como si estuviera allí, viviendo el viaje en primera persona de forma segura y accesible.
Justo después, un cubo inmersivo con proyección en sus cuatro paredes y sonido envolvente sumerge al grupo entero en una pieza audiovisual sobre el mar, las fiestas y la identidad mediterránea de la ciudad: esta vez no hace falta ningún dispositivo, basta con entrar en la sala y dejarse rodear por la imagen y el sonido. Son los dos momentos que el visitante recuerda al salir: el instante en que dejó de mirar la exposición inmersiva y empezó a estar dentro de ella.
Un centro de inspiración turística a la altura del territorio
Cinco experiencias, una sola narrativa: desde la conversación con Merceditas hasta el cubo inmersivo, cada sala se apoya en la anterior para construir un recorrido que se entiende sin necesidad de explicaciones, guiado por el propio gesto de tocar, hablar o mirar alrededor. El FORTÍ ha pasado de ser un punto de información a convertirse en el primer destino de la visita turística a la ciudad, generando una impresión que se queda y que empuja a explorar el Baix Maestrat más allá de sus puertas.
¿Listo para dar el salto a la hiperexperiencia?
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