Un centro pensado para que nadie se quedara fuera de la experiencia
El Centro de Interpretación de San Juan de Gaztelugatxe nació con una premisa clara: contar la historia de este enclave a cualquier persona, independientemente de su idioma o sus capacidades. Todo el contenido interactivo y audiovisual se desarrolló en euskera, castellano e inglés, de forma que cada visitante pudiera elegir cómo quería vivir la experiencia.
El Ayuntamiento de Bermeo confió en la Hiperexperiencia de DeuSens para desarrollar este proyecto, como partner tecnológico encargado de dar forma a la maqueta táctil, los interactivos en pantalla y los contenidos audiovisuales del centro. Esa vocación inclusiva se trasladó al diseño funcional de cada aplicativo, adaptado para personas con discapacidad visual, auditiva o de movilidad reducida, combinando una maqueta física con narración por auriculares, dos pantallas táctiles y piezas audiovisuales proyectadas y en monitores en un recorrido pensado para que cada soporte complementara al resto.
Subir a la ermita con las manos
El primer punto del recorrido no tenía pantalla: unos auriculares reprodujeron una narración de la subida a la ermita ambientada con el sonido del mar y las gaviotas, locutada por profesionales en los cuatro idiomas del centro. Mientras se escuchaba la narración, las manos recorrían una maqueta tiflológica física —un relieve táctil de la península de Gaztelugatxe— pensada especialmente para personas invidentes, que permitía seguir sobre el volumen la geografía del entorno y de la ermita al ritmo del relato.
El resultado fue una experiencia sin ninguna pantalla de por medio, en la que el tacto y el oído sustituyeron a la vista sin perder ni un ápice de la emoción del lugar.
De reyes y piratas a la turistificación actual
En una pantalla táctil independiente, una línea de tiempo interactiva bautizada "Reyes, piratas, peregrinos e influencers" invitó a los visitantes a deslizar y tocar los hitos que marcaron la historia de San Juan de Gaztelugatxe: desde las primeras referencias documentales hasta el fenómeno turístico desatado por su aparición en una conocida serie de televisión, pasando por asedios, incendios y visitas ilustres.
Cada toque sobre la línea temporal abría una ventana con texto breve e ilustraciones sobre ese hito concreto, convirtiendo siglos de historia en un recorrido ágil y visual que el propio visitante marcaba a su ritmo.
Una subida virtual en 360 grados
En una segunda pantalla táctil, bajo el nombre "241" —el número de escalones que separan la base del promontorio de la ermita—, un mapa del entorno daba a elegir entre dos modalidades: un vídeo de la subida para un visionado simple, o una subida virtual navegable en 360°, con paradas en miradores, panorámicas del entorno y acceso al interior de la ermita controladas por el propio visitante con el dedo sobre la pantalla.
Esta modalidad permitió a quienes no podían completar la subida física —o querían anticiparla— explorar el camino y el paisaje con el mismo nivel de detalle que ofrece el propio enclave, sin más que tocar y arrastrar sobre la pantalla.
Un patrimonio contado desde dentro
A diferencia de los interactivos anteriores, las piezas audiovisuales del centro —producidas junto a Eclipset— no requerían ninguna acción del visitante: se proyectaban en pantalla grande y se reproducían en monitores repartidos por la sala, grabadas en euskera y bermeño y subtituladas para el resto de visitantes. Entrevistas, imágenes aéreas del litoral y relatos sobre las festividades del santo dieron voz a pescadores, vecinos y devotos de San Juan, completando un retrato del enclave contado desde quienes lo viven cada día.
El centro se convirtió así en la antesala perfecta de la visita física: un espacio que combinaba escucha, tacto y visionado para preparar, emocionar y explicar antes de que cualquier visitante pusiera un pie en el camino hacia la ermita.
¿Listo para dar el salto a la hiperexperiencia?
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