Una obra que retrata la fachada urbana del Jardín del Turia
«Passeig de la Petxina» es una obra de Daniel Tejero —catedrático de Escultura en la Facultad de Bellas Artes de la UMH— que captura en grafito, con precisión casi quirúrgica, la fachada arquitectónica que asoma al Jardín del Turia. Siete metros de longitud trabajados con rigor casi documental: edificios, luminarias, desniveles, texturas. Una mirada centrada en lo construido, en lo que permanece.
Lo que en la obra no aparece —las personas, las actividades cotidianas, el pulso del parque— queda fuera por coherencia con el lenguaje del artista: Tejero no trabaja la figuración. Y, al mismo tiempo, lo deja fuera por una decisión consciente que él mismo formuló durante la presentación en Las Naves: «no le gusta dibujar personas, prefiero que sea el espectador quien complete el relato». Una invitación, no una omisión.
El reto curatorial: mostrar lo que el dibujo, por estilo, no puede mostrar
La exposición, comisariada por María Tinoco, parte de esa lectura: se eligió esta obra precisamente porque retrata con maestría la fachada urbana del antiguo cauce. Pero la tesis curatorial exigía algo más —poner en valor lo que sucede en el río: los corredores, los niños jugando, los ciclistas, las escenas cotidianas, los datos que hacen del Jardín del Turia un hito de sostenibilidad urbana único en el mundo.
Ese punto es el origen del encargo de València Innovation Capital a DeuSens. Una necesidad curatorial concreta: cómo introducir lo figurativo —las actividades del jardín— sin romper el lenguaje del dibujo. Cómo completar el relato que el artista había abierto a propósito, pero hacerlo con su misma voz.
Entrenar una IA con el trazo de Daniel Tejero, no con un estilo genérico
La pieza central del trabajo es un algoritmo de Inteligencia Artificial entrenado específicamente con las obras de Tejero. No un modelo generalista al que se le pide «dibuja una persona corriendo», sino un sistema que aprende su gesto particular: la presión del grafito, las zonas de sombra, el modo en que sugiere un edificio sin terminarlo, la decisión de qué incluir y qué omitir.
El resultado es que cada figura que aparece en la experiencia —el corredor, los niños jugando al fútbol, las personas sentadas, el ciclista— está dibujada como si la hubiera trazado el propio artista. No conviven dos lenguajes visuales: hay uno solo. La IA no imita un estilo, hereda una mirada y la aplica precisamente a aquello que el creador, por coherencia con su obra, no dibujaba.
Realidad Aumentada: la capa que muestra lo que el dibujo no muestra
En la sala, las tablets son el umbral. El visitante apunta a la obra y descubre lo que el grafito no contiene: el pulso humano del parque, las escenas deportivas y cotidianas que ocurren cada día en el cauce, los datos que explican por qué este lugar es único —10 kilómetros de pulmón verde, 110 hectáreas de zona verde, siete millones de visitantes al año, 18 puentes que conectan siglos.
El sistema reconoce el dibujo entero como marcador. La obra se convierte en un mapa interactivo donde cada zona desbloquea una capa distinta: figuras animadas que cobran vida, infografías que explican el ecosistema del jardín, momentos del día y de la historia del parque que se superponen al trazo. La pantalla no compite con el papel, lo amplía.
Tecnología que responde a una necesidad — y completa el relato como el artista invitaba
Esa es la diferencia entre añadir tecnología y resolver un problema con tecnología. El proyecto de Las Naves no incorpora IA y Realidad Aumentada como gesto innovador, sino para cubrir un reto que el lenguaje del artista, por estilo, no podía cubrir por sí solo. Pero también hace algo más: materializa la invitación que Tejero ya había hecho al espectador —«que sea él quien complete el relato»— sustituyendo la imaginación individual por una capa interactiva construida con el propio trazo del artista.
El visitante sale de la sala habiendo visto dos obras al mismo tiempo: la del grafito, exacta y centrada en lo arquitectónico; y la de la AR, que pone en movimiento lo que el dibujo, por coherencia, no representaba. Ambas firmadas por la misma mano. Esa es la propuesta de DeuSens para València Innovation Capital y Las Naves: la IA y la Realidad Aumentada al servicio del arte cuando hay una necesidad real que cubrir y un relato que merece completarse.
¿Listo para dar el salto a la hiperexperiencia?
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